El Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor
Miguel Cabrejos Vidarte, OFM., lamentó que el Ministro de Justicia
de Perú, Aurelio Pastor, haya involucrado a un miembro de la
Iglesia Católica como instigador de los hechos de violencia ocurridos
en Bagua. A continuación presentamos el pronunciamiento del Presidente
del Episcopado Peruano, sobre estas declaraciones.
Lamentamos profundamente las recientes declaraciones
del Ministro de Justicia, vertidas en el Comité para la Eliminación
de la Discriminación Racial de Naciones Unidas, llevada a cabo
el día 3 de agosto en la ciudad de Ginebra, en la que implica
a un miembro de la Iglesia Católica como instigador de los hechos
de violencia ocurridos en Bagua y que dejaron como saldo la muerte de
hermanos policías y nativos.
Dicha declaración no coincide con la realidad de los hechos
acontecidos el día 5 de junio de este año en la ciudad
de Bagua, donde la Iglesia Católica no tuvo ninguna participación,
ni en el operativo, ni en el desenlace de tan lamentables hechos.
Antes bien, el Presidente de la Conferencia Episcopal conjuntamente
con la Defensora del Pueblo, suscribieron el mismo día (5 de
junio) un pronunciamiento conjunto donde lamentaron el desenlace violento
ocurrido y llamaron al cese de la violencia, a la atención humanitaria
inmediata de heridos y a restablecer el canal de diálogo que
nunca debió de ser interrumpido.
El entonces Premier Yehude Simon, acudió a la sede de la Conferencia
Episcopal para pedir apoyo para la solución del conflicto. Ante
ello, desde la Presidencia de la Conferencia Episcopal reiteramos el
llamado para que todos nos comprometamos a restituir la paz social y
evitar cualquier indicio de mayor violencia. Asimismo, aceptamos el
pedido del Señor Ministro de participar en el equipo de diálogo
que se formó para lograr una solución pacífica
conjuntamente con los Obispos de las zonas afectadas, los Presidentes
Regionales y los Apus (Jefes de las tribus amazónicas).
Si bien es cierto, un sacerdote del Vicariato de Jaén, con posterioridad
a los hechos ocurridos, en su preocupación por lo sucedido, recoge
la opinión de algunos pobladores sobre una posible fosa común,
hecho que ha sido desmentido, ésta declaración no puede
ser interpretada como azuzamiento de los hechos de violencia acaecidos
el 5 de junio.
La Iglesia Católica desde hace muchos años viene trabajando
en la Amazonía a través de sus 11 jurisdicciones eclesiásticas
y conoce bien la realidad. No sólo promueve la Fe, sino que trabaja
en la promoción integral de sus habitantes.
La Iglesia Católica siempre ha defendido la paz, la no violencia,
ha promovido el diálogo y la solución de los conflictos
de manera pacífica.
La Iglesia Católica pre-existe al Perú, a la República,
a la Constitución, le ayudó a formarse como Nación
y tiene un importante arraigo social que no puede ser desestimado.
Lima, 6 de agosto del 2009.
+ Miguel Cabrejos Vidarte OFM
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.