“Así dice el Señor: Practiquen el derecho y
la justicia,
libren al oprimido de manos del opresor, y al forastero,
al huérfano y a la viuda no atropellen; no hagan
violencia, ni derramen sangre inocente en este lugar”
Jer 22, 3
El Obispo, los Sacerdotes y Diáconos de la Diócesis de
Chachapoyas, frente a los hechos de violencia y muerte ocurridos el
cinco de junio en las provincias de Utcubamba y Bagua; asumiendo la
misión profética de la Iglesia, manifestamos:
1. Nuestra solidaridad con los familiares de los policías, nativos
y mestizos víctimas del lamentable enfrentamiento.
2. Como defensores de la vida rechazamos todo tipo de violencia que
atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales de toda persona
humana.
3. Siendo la selva, rica en biodiversidad y heredera de una cultura
viva, consideramos que debe ser respetada y protegida, por eso unimos
nuestras voces a los justos reclamos de las comunidades amazónicas.
4. Expresamos que el origen del conflicto está en que no se
haya tomado en cuenta el derecho de los pueblos amazónicos a
ser escuchados, como lo indica la Constitución Política
del Estado y los Convenios Internacionales.
5. Rechazamos el modo como se ha procedido en el desbloqueo de la carretera
Fernando Belaúnde Terry y el desalojo de los hermanos nativos
Awajun-Wampis.
6. Exigimos esclarecer los hechos de violencia para encontrar a los
verdaderos responsables.
7. Pedimos investigar la desaparición del policía y la
situación de muchos nativos que no han regresado a sus comunidades.
8. Nos preocupa la situación de los nativos detenidos y pedimos
que se tengan en cuenta sus derechos fundamentales.
9. Ante la gravedad de los hechos, lamentamos que el gobierno, con
sus intervenciones haya contribuido a llevar esta situación al
extremo.
10. Hemos sido testigos de algunos medios de comunicación que
han emitido información parcializada con los intereses del gobierno
y grupos de poder.
11. Nos solidarizamos con los obispos, sacerdotes, religiosas y cristianos
que están comprometidos en la defensa de los derechos de los
pueblos amazónicos, rechazando cualquier tipo de represalia de
la que puedan ser víctimas.
12. Agradecemos la gran labor de los sacerdotes, religiosas, fieles
cristianos de las parroquias de las Baguas y de toda la población
que acogieron y prestaron ayuda a los hermanos nativos.
Reafirmamos con los Obispos de América Latina, la necesidad
de “buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario,
basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica
ecología humana y natural, que se fundamente en el Evangelio
de la justicia, la solidaridad y en el destino universal de los bienes”.
(Documento de Aparecida 474c).
Chachapoyas, 16 de junio de 2009